Cuando vi cómo estaba mi madre con sus pies hinchando, me vine de nuevo para la casa a cuidarla y mi monito lindo no se opuso. La señora María sí se quedó en La Arbolada. Gané el nombre, Dylan quería ponerle La Bodoque, ¡ni en sueños! Ni lo permita Dios. En últimas aceptó el nombre. En unos años nuestra finca estará llena de árboles por todos lados.
Fui al cuarto de mamá, tomé las chanclas, bajé las escaleras en el momento que escuché el carro, Dylan acababa de llegar. Me acerqué al sillón dond