Saqué el discurso y con una sonrisa que no se me había quitado desde que vi a mi familia silbar emocionados.
—Damas y caballeros, en esta ocasión y dado que lo tengo escrito, no escucharán mis solemnes expresiones.
En ese momento mis compañeros soltaron las carcajadas, separé la vista del papel del discurso y los miré, no dije nada porque estábamos en un auditorio, por una vez me portaré sería.
» Hoy es un día en el que conmemoramos nuestros logros personales, por eso hablaré de mi caso persona