Narra: Amelia
El estruendo de una segunda detonación en el muelle de carga inferior sacudió la estructura de hormigón del refugio, haciendo que el polvo de las vigas cayera como una lluvia gris sobre la pantalla de mi terminal de titanio. Sola en el centro del búnker, rodeada por el zumbido asfixiante de los servidores portátiles, sentía el pulso acelerado de mi propia paranoia Montgomery dictando la velocidad de mis dedos sobre el teclado. A menos de diez metros, en el pasillo de acceso perime