Narra: Amelia
El zumbido neumático de los motores gemelos del interceptor se estabilizó en un registro sordo, constante y subterráneo mientras la embarcación se deslizaba en el punto ciego del radar, refugiándose temporalmente bajo la sombra de un acantilado de granito en las aguas limítrofes del canal de la Mancha. A través de los ojos de buey reforzados de la cabina inferior, la neblina marina flotaba como una cortina de gasa gris sobre el agua negra, aislándonos por unos minutos del cerco in