Dicen que el poder es la capacidad de determinar el destino de los demás, pero desde aquella noche en el invernadero, he descubierto que el verdadero poder es el que Amelia ejerce sobre mí sin siquiera levantar la voz.
Confesarle la verdad sobre los Miller fue como abrirme las venas y observar, con una mezcla de horror y alivio, cómo mi herencia se desangraba sobre el suelo de cristal. Se supone que yo era el cazador. Se supone que mi misión, dictada por los labios gélidos de mi madre en los pa