No pasó mucho tiempo desde que Brenda sentenció a Johnny y a Ángela a los caminos de su venganza.
El refugio volvió a respirar bajo sus pies, pulsando como una criatura satisfecha que acababa de saborear algo nuevo: un destino marcado, una promesa de sangre, una cacería futura. Esta vez, Brenda no fallaría.
Pero Brenda no estaba satisfecha. No podía hacerlo, no hasta que consiguiera ver a los "idiotas enamorados" destrozados por completo, obligándoles a pagar por todo el daño que le habían marc