Mientras la pareja se aislaba y se ahogaba en su éxtasis y burbuja malagueña, en Madrid, la tensión crecía con dos personas más.
Gabriel, apenas aterrizó en el aeropuerto, aún queriendo tener un descanso y hacer turismo en Málaga, pero debía regresar y empezar con los preparativos para la fiesta de sucesión de Alejandro. Gabriel se puso en contacto con Sarah, disculpándose por su abrupta salida de la ciudad. Sarah, aunque estaba molesta, no pudo ignorar la seriedad en su voz. Se reunieron en un