7- La Rendición del Deseo.
—Creo que no entendí bien lo que dijiste —Sarah lo miraba con incredulidad—. ¿Puedes repetirlo, por favor?
Gabriel asintió, con una sonrisa.
—Claro, Sarah —su sonrisa se ensanchó—. Pues que parece que, por razones de eficiencia y proximidad al proyecto, vamos a compartir el espacio. Tenemos dos baños y ese sofá de la sala, que debe ser un poco... cómodo.
—¿Lo planeaste todo? Gabriel, las cosas no puedes hacerla...
Él se acercó a ella, y le pareció la mujer más hermosa que había visto. Realmente lamentaba el haberse tenido que alejar.
—Bienvenida a la guerra, directora Casillas —iba a tocar su mejilla, pero tuvo que mantener todo el control de su mundo, para evitarlo. Así que se alejó de ella—. Eso fue lo que te dije. ¿Estás conforme ahora?
Sarah no parpadeó. Dejó caer su maleta al suelo con un golpe seco, que resonó en el bungalow. La rabia que estaba guardando desde Madrid, explotó finalmente, frente a él, como un vómito verbal.
—¡Esto no es un juego, Morales! Esto es pura manipulaci