7- La Rendición del Deseo.
—Creo que no entendí bien lo que dijiste —Sarah lo miraba con incredulidad—. ¿Puedes repetirlo, por favor?
Gabriel asintió, con una sonrisa.
—Claro, Sarah —su sonrisa se ensanchó—. Pues que parece que, por razones de eficiencia y proximidad al proyecto, vamos a compartir el espacio. Tenemos dos baños y ese sofá de la sala, que debe ser un poco... cómodo.
—¿Lo planeaste todo? Gabriel, las cosas no puedes hacerla...
Él se acercó a ella, y le pareció la mujer más hermosa que había visto. Realmente