46- La Rendención del Deseo.
La última visita al ginecólogo fue muy diferente a la anterior. Ya no había tensión, ni silencios cortantes, ni el miedo de perderlo todo. Gabriel estaba allí, sentado junto a Sarah, sosteniendo su mano mientras el doctor revisaba los monitores con una sonrisa de satisfacción.
—Tengo excelentes noticias —dijo el médico, guardando el equipo—. Sarah, estás oficialmente fuera de peligro. El reposo ha dado sus frutos y la placenta está completamente estable. La bebé tiene el peso ideal y está en la posición correcta.
Sarah soltó un suspiro de alivio que pareció quitarle años de encima. Gabriel cerró los ojos un segundo, agradeciendo al destino por esta segunda oportunidad.
—Como quieres un parto natural —continuó el doctor—, vamos a empezar con una rutina de ejercicios pélvicos ligeros y yoga prenatal. Tu cuerpo es fuerte, Sarah, y estamos listos para que sea una experiencia hermosa. Gabriel, tú serás su apoyo fundamental en los ejercicios de respiración.
La emoción se dibujó en la pareja