45- La Rendención del Deseo.
Habían pasado tres semanas desde el susto en el hospital. El departamento de Gabriel, ya no era un monumento a la frialdad o al éxito corporativo. Se había transformado. Las luces eran más cálidas, el aroma a sándalo de Gabriel se mezclaba con las flores frescas que él mismo se encargaba de cambiar cada mañana, y el silencio había sido reemplazado por el sonido de la risa de Gael.
Sarah estaba instalada en la habitación principal, cumpliendo con el reposo absoluto que el médico había ordenado. Gabriel había trasladado su oficina al despacho contiguo para no separarse de ella más de lo necesario.
Esa mañana, Gabriel entró en la habitación cargando una bandeja. No era el trajeado arrogante, que caía mal. Llevaba una camiseta cómoda y una sonrisa que llegaba a sus ojos.
—El primer ministro de los Legos dice que hoy el desayuno debe incluir panqueques de chocolate —anunció Gabriel, dejando la bandeja sobre el regazo de Sarah—. Y como ahora recuerdo mis propias recetas, te prometo que esto