42- La Rendención del Deseo.
Gabriel, a pesar de la adrenalina por la intrusión de Santana, no podía quitarse de la cabeza la imagen de Sarah en la cocina de su apartamento, siendo ella. Se sentía culpable por haber salido huyendo justo cuando Sarah había bajado la guardia.
Al llegar a la oficina con Alejandro, mientras los abogados revisaban las grabaciones, Gabriel vio una pequeña floristería de lujo abierta 24 horas frente al complejo. Tomó su teléfono y llamó a una asistente personal que le había dado Alejandro, quien se sorprendió al recibir una orden a esa hora.
Era de su entera confianza, así que no había problema.
A las siete de la mañana, un mensajero llamó a la puerta de Sarah. Ella abrió, todavía en bata y con los ojos hinchados por no haber dormido bien tras la abrupta partida de Gabriel y sus pensamientos.
El mensajero le entregó una caja de madera pulida, sin tarjeta visible en el exterior. Al abrirla, Sarah se quedó sin aliento. No eran flores.
Dentro de la caja había un proyector portátil de últim