33- La Rendición del Deseo.
La noche fue una serie de micro siestas y completa planificación. Sarah no durmió en la habitación que el Doctor Robles le había asignado para que descansara. Estaba al lado de la habitación de Gabriel. Ella pasó la mayor parte del tiempo en una de las salas de juntas vacías del hospital, rodeada de informes financieros, y con el plan de rehabilitación que le había dado el doctor sobre Gabriel. Ella anotaba todo lo que le parecía importante para saber. Había contactado a la mejor terapeuta física neurológica de la ciudad, la doctora Elena Marín, y había reorganizado toda la seguridad para establecer una burbuja de privacidad alrededor de la habitación de Gabriel.
Pasaron los días y al amanecer del día siete, se duchó y se puso ropa cómoda, pero sin perder la elegancia. Un pantalón negro de lana y una blusa de seda gris. La armadura se la había puesto, solo le faltaba poder tener la fuerza para poder continuarlo.
A las diez de la mañana, Gabriel fue trasladado a la sala de fisioterapia