10- La Rendición del Deseo.
Regresar al bungalow fue como entrar en un horno. La breve rendición en la cala había alterado irreversiblemente la atmósfera. El silencio en el auto de vuelta no fue normal, sino la calma tensa que precede a una tormenta. Ambos sabían que la línea se había cruzado.
Llegaron al bungalow bajo el manto de una noche tropical sin luna. La luz tenue de la sala iluminaba la única cama, que ahora parecía gigantesca y ominosa.
Sarah no habló. Fue directamente a su baño, buscando una ducha fría, desespe