Por un instante, vislumbró un reconocimiento en el sutil brillo de los ojos del sacerdote. Pero no provenía del despiadado hombre de negocios, sino del esposo de Elizabeth Walker.
«Señor Walker… es un placer conocerlo. Su esposa es una de nuestras feligresas más devotas. La he echado de menos últimamente. ¿Le ha ocurrido algo a la señora Walker?».
La preocupación parecía sincera. El sacerdote sabía que el matrimonio de Elizabeth estaba rodeado de silencio y dolor, pero jamás esperó ver allí a s