Esa noche, como de costumbre, Elizabeth esperaba ver el coche de John subir por la alameda. Aunque fuera solo para recibir un seco “buenas noches” o vê-lo darle la espalda, era uno de los pocos momentos en que conseguía verlo, y aún deseaba encontrarse con él, aunque fuera por un instante.
— Buenas noches, John — dijo con cortesía, sin esbozar una sonrisa.
— ¿De qué hablaste con mi abuelo? — preguntó él, con la habitual aspereza con la que sempre lhe dirigía la palabra.
— Hablamos de varios tema