John
Después de aquel día, John seguía evitando que Elizabeth fuera a la mansión Walker. Pero al atender una llamada de su abuelo, ya no pudo negarse; no tenía más excusas.
—¿Por qué no dejas que mi nieta venga a visitarme? —preguntó Oliver, molesto, cuando John intentaba postergar la visita una vez más.
—Está bien, abuelo. Voy a ver si ella puede ir mañana —respondió por fin, resignado.
John temía que su abuelo se encariñara demasiado con Elizabeth y, así, fuese más difícil aceptar la futura se