En un lugar desconocido.
Media hora antes...
La puerta de hierro chirrió al abrirse. Primero entró uno de los matones encapuchados, seguido por David y Lily. Elizabeth sujetó a Mary con fuerza, sintiendo un nudo en el corazón.
—¿Papá nos ha encontrado? —preguntó Mary, con la inocencia típica de los niños.
David esbozó una sonrisa fría y amenazante, que Elizabeth percibió de inmediato.
—Tu padre... ya está en camino.
—¿Qué va a hacer con nosotros? —La voz de Elizabeth temblaba, cargada de temor.