El momento estaba en su punto álgido, John al límite de la cordura, Elizabeth suplicándole que no sucumbiera, Mary inocente pidiendo solo la presencia de su padre. El aire del cobertizo parecía electrificado, cada segundo era una carga insoportable.
John de rodillas, los brazos pesados como plomo, el pecho jadeando en desesperación. Las lágrimas corrían sin control, marcando el rostro endurecido de un hombre acostumbrado a luchar, pero ahora destrozado ante la imposible elección.
Levantó los oj