Familia Walker
La mañana del lunes amaneció clara y fresca, con el aroma de las flores recién regadas en el jardín de la mansión Walker. El ajetreo comenzaba temprano: los niños se preparaban para ir al colegio, las niñeras organizaban las mochilas y los chóferes alineaban los coches en la entrada.
Elizabeth, impecable con un traje claro, circulaba por los pasillos como una directora de orquesta, coordinando cada detalle con firmeza y suavidad. Al agacharse para dar un beso en la frente a Emily