John e Elizabeth
En el coche, mientras el conductor conducía, John mantenía una expresión serena, como si nada hubiera pasado.
—¿Estás bien, cariño?—, le preguntó, mirándola con ternura.
— Sí... estoy bien. Y... gracias por defenderme. Pero... es tu madre, John. No quiero que te pelees con ella por mi culpa —respondió ella con voz suave, pero ligeramente angustiada.
John le apretó la mano a Elizabeth y se la llevó a los labios.
—Ya se ha entrometido demasiado en nuestra relación. Gracias a mi m