La cena benéfica anual del Instituto Saint Michael tenía lugar en la lujosa azotea de un hotel de cinco estrellas, reuniendo a la alta élite empresarial, políticos influyentes, miembros de la élite y representantes de la Iglesia.
John Walker llegó puntualmente. Vestía un esmoquin perfectamente alineado, la postura rígida, la mirada fría y calculadora. A su lado, Pamela desfilaba glamorosa, luciendo un vestido rojo vibrante y sonrisas.
En cuanto entraron, los flashes de las cámaras los rodearon.