Bruce
—¿De verdad no vas a contarme qué le pasa al señor Walker? —le preguntó Anne a Bruce.
—Anne, tú no sueles ser tan curiosa. Los asuntos privados del señor Walker no te incumben.
Anne lo miró como si le suplicara respuestas.
—¿Se dice por ahí que tiene que ver con su esposa fantasma, a la que nadie ve? —insistió Anne.
—Creo que necesitas un gato —dijo Bruce con tono divertido.
—¿Un gato?
—Sí, para que cuides de sus siete vidas y dejes de preocuparte por la vida de los demás.
El teléfono de