Elizabeth
Después de una comida rápida, terminó de ordenar sus notas sobre el restaurante y se preparó para dormir. Antes de acostarse, como hacía todas las noches, tomó su Biblia y leyó en voz baja:
«Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él hará lo demás».
Las palabras reavivaron su fe, abrazó la Biblia y se entregó a la oración:
«Señor... Gracias por este día, gracias por esta nueva oportunidad que me estás dando. Gracias por cada persona que has puesto en mi camino, por la señora Ph