John
John permaneció inmóvil, mirando por la ventana, pero ajeno al hermoso jardín, y pensó con amargura en el comportamiento de Elizabeth.
Ella no gritó. No discutió. No se hizo la víctima. Lo aceptó todo con esa maldita mirada resignada. La mujer le intrigaba.
«¿Por qué no reacciona como todas las demás?».
Esperaba desesperación. Manipulación. Una escena dramática o el uso de encantos baratos, o algún intento de fingir sensibilidad para atraerlo. Pero en cambio... ella solo se callaba.
Cerró l