—ASS—
Para las seis de la tarde los autos que nos trasladarían al salón del hotel, dónde se llevaría a cabo la cena de compromiso, estaban ordenados frente a la entrada de la casa. Nosotras con Dana y los mellizos, iríamos con Jex, mis padres con Elliot, Jack y Thomas en otra, mi abuelo iría con José, Rosita y Gloria en la tercera y Val con Ethan y la pequeña Sofía en la última.
Era increíble el gasto en seguridad que se gastaba papá y aún así estaba pasando algo en nuestras propias narices.
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