—Thomas Scott Soré —
Que bien se sintió haber jugado con Alma como cuando éramos adolescentes. Diablos, era como si nunca nos hubiéramos separado. Con unas simples miradas, había notado que Alma le estaba sacando información y que Natalie se sentía acorralada, tomé una copa de vino y me acerqué a ellas, pero la última frase de la enana terminó de atraer mi atención y preferí acercarme más pausadamente.
Me aguanté las ganas de reír, cuando Alma dejó entrever su caída que hizo que Natalie la rega