—Alma Di Rossi —
—Ah... Otro día más que pasa y siento que cada vez estoy más vieja. Pero qué puedo esperar ya voy para los cuarenta con tres hijos maravillosos y un marido que está como el vino.
—Por favor, mi estrellita del firmamento, ya tienes cuarenta ¿Con quién hablas?
—Pesada– le doy mi mejor sonrisa de actriz retirada –, Con nadie mi querida sombrita, solo divagaba en lo que ha pasado en todos estos años cada vez que llegamos a esta bendita fecha.
—Por favor, Alma. Ya las rencillas entr