•Capítulo 39•

Ható mis manos contra la cama, dejándome de espaldas, amarró mis piernas a una gran varilla dejándolas abiertas. No sabía lo que estaba pasando, sólo una vez había sacado las esposas para amarrar mis manos a la cama, ¿esa varilla con amarre cuando la había comprado?, no me importó en lo absoluto, quería sentir como me llenaba nuevamente. Mi boca estaba chorreando saliva, estaba deleitada, sólo pensaba en tener su gran miembro en mi, que me diera duro y sin descansar.

Postrada en la cama, amarra
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