—Y aunque no sea mi novia... —añadió, dejando escapar una pequeña sonrisa— no voy a besar a nadie que no sea ella.
Se recostó ligeramente contra la pared.
—Eres fiel a la soltería —bromeó Angie.
Pero yo no estaba riendo.
Podía sentir la molestia de Michel sin necesidad de mirarla.
Y aun así...
No pude evitar sonreír un poco por la situación en la que ella estuvo, un rechazo directo y frío, sin más.
Michel tomó la botella y la giró con menos fuerza.
Cayó en mí.
—No tengo nada que confesar, discul