Todo pasó demasiado rápido, todos estábamos asombrados.
Nadie reaccionaba. Sólo ahí parados viendo el espectáculo. Totalmente impactados-
—Se acabó el juego —dijo, pasándose la mano por el cabello con desesperación—. Perdón... Intenté evitarlo pero no pude controlarme más.
Su respiración era pesada.
—Es mejor que el juego quede aquí. —Insinuó
—Y tú... —añadió, señalando a Ángel— Espero que nunca en tu puta vida vuelvas a tocar su cintura, no vuelvas a tocarla. Ni a acercarte a su boca. —Miró ha