Fría al inicio... luego perfecta.
Sus manos recorrieron mi cuerpo sin prisa.
—Esto... —susurró, abrazándome fuerte—, es de lo mejor que puedo vivir contigo.
Cerré los ojos, apoyando mi frente contra su pecho.
—Aunque me dé pena... —murmuré—, también me gusta... estar así contigo...
Lo abracé más fuerte.
—Todas estas cosas... contigo...
Sentí cómo su abrazo se ajustaba.
—Duchémonos rápido... —dijo finalmente—. Tenemos que salir... todos nuestros amigos están en la sala.
Abrí los ojos de golpe.
—