Amelia pasó casi todo el día en el hospital, nadie había venido a verla. En todo ese tiempo libre, se la pasó pensando en cuáles serían los mejores pasos a seguir, le dolía Almendra, pues era más que claro que de todo esto, ella junto con el bebé que llevaba en el vientre serían los más afectados.
- ¿Amelia? -se escuchó la voz gruesa de José María.
- ¡José! -dijo Amelia al verlo ahí parado con su impecable uniforme de médico.
- Parece ser que es una constante verte en el hospital y aún no puedo creer que en el pasado no te haya visto.
- Lamento que siempre me veas aquí…
- Te invitaría un café, pero… Tal vez no sea correcto… -dijo el hombre acercándose a ella con una sonrisa dibujada en el rostro.
Amelia por un momento, sintió la calidez de hace años, unos en los que todo parecía más fácil.
- ¿Cómo supiste que estaba aquí?
- Hmm… No te ando siguiendo si eso es lo que piensas.
- No quise decir aquello… Pero, se me hace increíble toparme contigo nuevamente.
- Acabo de entrar a turno hace