Luciano paso casi todo el día pensando en todo lo que acababa de suceder, él quería ser fuerte, quería enterrar lo que sentía por Amelia muy en el fondo de su ser.
El hombre no se sentía a gusto con el hecho de reconocer sus sentimientos, pero, por más que lo intentaba, no podía, aquellos días en Italia habían causado mella en él y no podía ignorarlos.
Los días en Gaeta fueron tal como pudo haber sido con Almendra, más bien, fueron tal como el hubiese deseado que fuera. Días en la playa, picnics