Luciano analiza todas las posibilidades y todo lo lleva a la misma conclusión, no quiere ser padre, no quiere otro hijo, esto no estaba ni en sus planes, ni en el contrato, así que, lo que sea que estuviera comenzando a sentir por Amelia, lo guarda muy en el fondo de él y decide que tan pronto como amanezca hablará claro con ella.
Luego de ello, va a la cama e intenta conciliar el sueño, lo cual le resulta imposible, por lo que, al final, solo espera que la mañana llegue para hablar con ella.