Amelia despertó recostada en una camilla, un fuerte dolor de cabeza le hizo quejarse y llamar la atención de la persona que estaba a su lado.
- Amelia… -dijo un hombre de rostro que le pareció conocido. – Tranquila, tranquila, ¿Cómo te sientes?
Aquella mujer creía que estaba viendo una alucinación, por lo que con duda dijo:
- ¿José María? ¿Eres tú?
Aquel hombre sonrió y acarició la frente de aquella joven mujer, la sonrisa de aquel hombre le devolvió recuerdos de una vida feliz.
- José Marí