Amelia despertó recostada en una camilla, un fuerte dolor de cabeza le hizo quejarse y llamar la atención de la persona que estaba a su lado.
- Amelia… -dijo un hombre de rostro que le pareció conocido. – Tranquila, tranquila, ¿Cómo te sientes?
Aquella mujer creía que estaba viendo una alucinación, por lo que con duda dijo:
- ¿José María? ¿Eres tú?
Aquel hombre sonrió y acarició la frente de aquella joven mujer, la sonrisa de aquel hombre le devolvió recuerdos de una vida feliz.
- José María, sí eres tú… ¿Do… ¿Dónde estoy? -dijo Amelia tratando de incorporarse.
- Afortunadamente… En el hospital, me has dado un susto de muerte, mujer, mira que llevo años pensando en ti y toparme de esta manera contigo, definitivamente jamás me lo hubiera imaginado.
- ¿Qué… ¿Don… ¿Dónde estoy? ¡Mi bebé! -dijo Amelia reaccionando con preocupación y llevándose las manos al vientre por instinto.
- ¡Tranquila, cariño! ¡Todo está bien! Ya tu médico me dijo cuál es la situación y se hicieron todas las