Tras presentar a Amelia con su tío, Luciano sintió que ya había sido mucho para ella, así que decidió ir a ver dónde estaba su hija, aprovechando para darle un respiro a su esposa.
- ¿Todo bien? -preguntó Luciano caminando por el prado.
- ¡Eh! Sí, sí, todo bien, ¿por qué preguntas?
- Bueno, lo siento en el temblor de tus manos, lo veo en el miedo en tus ojos…
- Es… Es solo que… Bueno, imaginaba otro tipo de cosas, tu familia es muy cálida, Ángela es una extraordinaria mujer. Tu padre, tu tío y,