Luciano detuvo un momento su marcha, observó el mar con detenimiento y luego volteó a ver a su padre.
—¿Por qué la dejaste hacer lo que hizo?
—¿Cómo?
Luciano lo miró a los ojos y dijo:
—Sí, ¿por qué dejaste que hiciera lo que quisiera con nosotros? Sabías que ella no era una buena mujer, ¿por qué dejaste que nosotros estuviéramos bajo su cuidado?
Massimo se quedó sorprendido ante aquellas palabras, que sí, efectivamente sonaban a reclamo y eran un reclamo. Esta vez, Luciano preguntó lo que por a