Luego de decir aquello, Massimo supo que no iba a hacer cambiar de opinión a su hijo, así que se calló y escuchó todo lo que Luciano comenzó a contarle. El hombre no daba crédito a las acciones de su hijo, mucho menos a todas las consecuencias que venían de aquello.
—Padre, ahora entenderás que, si hay alguien que es culpable, ese no es Moretti; si hay alguien culpable, ese soy yo. Mi dolor, mis miedos, la pérdida, la soledad y todo mi pasado me llevaron a cometer actos que no son considerados a