Tras unos minutos más, el hombre dejó de teclear en su ordenador, se levantó del sofá y caminó hacia ella y, en un acto que Amelia no esperaba, el hombre la rodeó con un brazo y tomó asiento a un lado de ella; luego le mostró lo que había escrito en el ordenador.
Amelia, al sentir tanta cercanía, al sentir su calor, al oler la colonia de aquel hombre, se sintió realmente extraña.
- Mira lo que he escrito… -dijo Luciano con voz que no mostraba duda.
Amelia posó sus ojos en la pantalla del ordenador y leyó atentamente aquello que parecía un comunicado.
- “El Grupo D’Angelo se ha caracterizado por el trabajo con respeto y el valor generalizado para todos los colaboradores. Ya sean hombres o mujeres, todo el ambiente debe ser conforme a las políticas de respeto y equidad.
No toleramos la violencia contra ningún género, aunque ponemos más atención en las más vulnerables.
Debido a esto, consideramos una total falta de respeto lo dicho esta mañana en televisión, pues se pone en tela de juicio