Tras completar los trámites del alta, la familia D’Angelo, al menos los que seguían en el hospital, que eran: Massimo, Diana y su pequeño, Aldo y Paloma, acompañaron a Adrien, la feliz Adele y la dudosa Laura a la casa Bianchi en Pienza.
El lugar los recibió con una quietud que no existía en ningún otro lugar; calles empedradas, el aire limpio propio del lugar, el tiempo se sentía lento, muy bueno para los días que venían.
La casa Bianchi no era sencilla, era impresionantemente enorme, muy par