Tal como Adele lo había dicho, los días fluyeron con naturalidad; Laura se veía un poco más animada, los desayunos eran alegres, las comidas un tanto más fluidas y las cenas casi siempre terminaban con largas sobremesas en donde Adrien tenía que obligar a Adele a ir a dormir.
Una de tantas noches, Laura le pidió probar solo un poco del vino que fabricaba Adrien en aquel lugar. Él al inicio dudó, pues ella tomaba medicamentos y no debía consumir alcohol, pero ella insistió tanto que, él al final