Tras aquellas palabras, Luciano tomó su abrigo y salió de aquella villa, corrió por el camino que conectaba hacia la casa Bianchi y ahí pidió ayuda a Antonio, quien ya tenía instrucciones y sabía cómo debía ayudarle.
Al mismo tiempo que Luciano se despedía de Amelia. Adrien, sabiendo que era inevitable detener a Luciano, él decidió hablar con Moretti, quien era el único que sería capaz de salvaguardar la vida de aquel testarudo hombre.
—¿Moretti?
—Dime, Bianchi.
—¿Podemos hablar? ¿Estás solo? —p