Laura y Adele pasaron todo el día en la casa Bianchi; la niña se sentía como en un sueño, pero, aunque su madre trata de estar atenta a ella, Adela se da cuenta de que, de vez en vez, se pierde en algo, no sabe en qué, pero se imagina que debe estar pensando en aquel hombre con el que en alguna ocasión lo llegó a ver.
—¿Mami? ¿Mami? —trató Adele de captar la atención de su madre.
—¿Eh? ¡Perdón! ¡Perdón! ¿Qué me decías?
—Nada, solo vi que estabas distraída, ¿te vas a quedar hoy? —preguntó la m