Laura sentía como si estuviera flotando en el mar; sentía cómo las olas que iban a chocar contra la arena pasaban bajo su cuerpo una y otra vez.
En ese preciso momento, toda la angustia, todo el dolor y el tormento que la habían estado invadiendo en el pecho habían desaparecido. Lo último que recordaba era la tibia mano de Adrien sosteniéndola fuertemente mientras sus ojos claros se posaban en ella y le decían cosas que no podía comprender.
De lado de Adrien, la situación no era tan tranquila