Valeria llevaba años sin ver a Pietro y menos a lado de su familia. Verlo después de mucho no pareció ser tan incómodo como creía que iba a ser; al contrario, una extraña sensación de paz y a la vez de nostalgia la había invadido.
El hombre que vio en ese momento ya no era el Pietro que ella conoció de joven; aquel hombre, ahora, lucía diferente, se notaba enormemente feliz y encantado con su esposa, sus gemelas y su pequeño bebé.
Aunque, siendo honesta consigo misma, esa visión al momento inici