Tras una larga jornada de trabajo, Laura llegó a casa; iba tan cansada que, ni recordaba la conversación que había tenido con su padre, por la mañana.
En ese momento solo quería tomar un baño e ir a la cama. Al llegar a casa, se percató de que había luz en la cocina; pensó que tal vez Adele la había dejado encendida, así que se dirigió ahí para apagarla.
—¡Adrien! ¿Qué haces aún despierto? —expresó, sorprendida e incómoda.
El hombre, al escuchar su voz, se paralizó; estaba lavando los platos de