Luego de aquella intensa plática, Antonio Moretti y Ángela, subieron a su camioneta para luego tomar camino hacia donde estaba la pequeña Vanesa Salinas Marcos.
Tras varios minutos en carretera, Ángela pudo vislumbrar una enorme mansión muy dentro de un bosque.
—¡Señor Moretti! ¡Qué sorpresa! Disculpe, no lo esperaba, menos a estas horas y acompañado. —dijo Reagan al ver a Moretti acompañado de una bella mujer que no reconoció al instante.
—Perdona la hora, pero era momento de que le dijera a mi