Luciano acababa de dormir a Olaf; aquella acción era algo que se le daba con mucha facilidad. Los años que vivió solo con Almendra le habían provisto de experiencia para calmar y dormir a su pequeño retoño.
Luego de ver cómo Olaf dormía y arropar a Amelia, tal como lo venía haciendo cada noche, fue a su pequeño estudio a revisar si Moretti había enviado algo, lo que fuera.
Tanto silencio le mataba, estaba decidido a ir de regreso a Italia, pero, lo único que lo detenía era Amelia y su pequeño.