Antonio movió la cabeza en negación; aquella acción provocó que Ángela frunciera el ceño, tratando de entender el juego de palabras que su marido estaba diciendo.
—Antonio, ¡por Dios! ¡Habla con claridad! ¡Me estoy cansando de verdad! ¿Qué quieres decir con todo esto? —replicó Ángela un poco molesta.
Antonio ya no pudo más; se despidió mentalmente de toda la paz y tranquilidad con la que imaginaba retirarse.
—Ángela, te voy a decir la verdad… Pero… Pero… Necesito que me prometas algo: no vas a c