Capítulo 237: No me gustan los rodeos.
Vania también estaba nerviosa, aunque intentaba aparentar lo contrario, y no es que fuese por aquel joven, era más bien porque no sabía cómo reaccionaría Felicitas.
De esta visita dependía cómo sería a futuro, ella sabía que no era nada fácil, ya que en su embarazo había vivido una montaña de angustias, sinsabores y momentos de dolor, los cuales, por más que lo intentó, inevitablemente se los transmitió a su pequeña Felicitas.
—Hija, ¿de verdad estás segura de tu decisión? Tu padre no quiere ni